miércoles, 25 de marzo de 2009

Quiero volver a Laos!!


Sisisi…muy guay el país! Lo poquito que hemos podido catar nos ha encantado.

Como teníamos el puente de San José (sí, surrealista lo de celebrarlo en Tailandia) cogimos un vuelo a una de las zonas más bonitas de Laos: Luang Prabang. Descartamos ir a la capital, Vientiane (que tiene 600.000 habitantes, según Andrés, casi como Argamasilla de Alba…). Así que previo desplumamiento de Bangkok Airways nos plantamos en Luang Prabang. El primer día nos alquilamos una bici para no perder ese ritmo atlético-deportivo que seguimos en Bangkok (por cierto! Begochu me trajo por mi cumple desde España una raqueta de squash y por lo menos he ido 2 veces…eso ya es hacer un 200% más de deporte de lo que hacía…). Nos metimos por callecillas, fuimos por el borde del río (por ahí pasa el mekong y el nham kam o algo así). 

Por la noche estuvimos en el mercadillo de artesanía, uno de los más bonitos que hemos visto porque en Tailandia en general es todo más industrial. Desde que sé que voy a ser tía suplo mi fiebre consumista por una acumulación de “nano-cosas” absurdas…mini-pantalones thais, mini-zapatos…es genial lo de hacer micro-mpras! (aunque como no se si el bicho será él o ella…es ridículo porque tengo vestidos, pantalones de niño…de tó)

Bueno que me pierdo! Al día siguiente cogimos una fregonetis para ir a las cascadas de Kuang Si. Antes de entrar hay un recinto con osos negros rescatados de cazadores…y la verdad, nunca pensé que un oso me impresionara tan poco: eran como perros grandecillos (sé que vendería más decir que eran temerosos, asesinos, fieros…pero esa parte se la dejo a Irenchu! jajja).  Luego fuimos subiendo niveles de la cascada, que tenía agua turquesa. Al final nos bañamos en uno de los niveles que tenía una cuerda-tirolina para tirarse y menos mal que Guille dejó alto el pabellón atlético, porque aunque Irene y yo,  en el momento de tirarnos, nos creíamos ángeles cayendo del cielo, ligeras como el aire, estilizadas y con garbo…las fotos confirmaron que parecíamos dos jamones colgados para curar.

Después de la cascada dimos una vuelta por las dos calles de Luang Prabang y me comí mi primer filete en 5 meses…no puedo hablar de “file”, me emociono. Qué buenos momentos nos diste pequeño trozuelo de búfalo…

Al día siguiente cogimos un barco para ir subiendo por el Mekong hasta Nong Khai , un pueblo en las montañas del norte. Eran 6 horas y aunque al llegar la imagen era de peli de Buñuel: sillas de poli-poket, el “capitán” manco, la rapa para subir más pequeña que una astilla…fue un viaje increíble. Precioso. Recomendado 100%, y además te da como mucho caché no? “Sí, cuando estaba en un crucero por el Mekong (nadie tiene que saber lo de las sillas, el capitán…etc…)” Es como la historia del Monte Tibidabo (oh, el gran Jowie…).

Bueno, pues a las 6 horas llegamos a Nong khiaw. Por el camino se iban viendo casitas de madera, a niños cogiendo conchas y pescados en pelotillas y sólo con gafas de bucear del año 2, bufalos de agua, huertas de maíz, las montañas, bosques…súper chulo!

Al llegar al pueblo cogimos una guest house al lado del río y nos fuimos a dar un baño. Al día siguiente, la misma vida de relax…la verdad es que nos hemos quedado con ganas de estar muchos más días, tranquilitos, viendo más pueblos…peeeero…La vuelta del norte a Luang Prabang la hicimos en frego, y ahí estábamos los pollos de una señora, la abuela que fuma, mil cestas colgadas de techo…el viaje de vuelta increíble tambiñén. Luego en la ciudad (2 calles exactamente de ciudad…) nos encontramos con una colega de Irene que está por el sudeste y sus compis y nos fuimos a tomar cervecillas al lado del río.

1 comentario:

Begoña dijo...

Claro, tu lo que quieres es que me muera de envidia.
Pues vale comento: que eres una pekeña furcia con suerte. Y que, vale lo reconozco, te lo mereces y aún más!
te echo de menos xux, en serio.
Suerte en Japan

pd.- aparte de esos dos partidos de squash, ha habido alguno más??